Mis huéspedes son gente experimentada, con viajes y aventuras vividas en los rincones más asombrosos del mundo, sin embargo, regresan a mi hogar con la seguridad de saber que siempre se sentirán como en su propia casa.
Esta convicción ha llevado a la Posada del Fin del Mundo a ser el lugar elegido por escritores, artistas, hombres de ciencia, aventureros e historiadores. Todos ello con su singular visión del mundo y la Posada, un rincón para compartirlas.
Así es que, después de cada jornada cuando baja el sol, disfrutando de una taza de café y dulces caseros, nuestros encuentros se enriquecen de las más interesantes anécdotas e historias. |